Cómo transferir la deuda de tu tarjeta de crédito a otro banco

La transferencia de saldo de las tarjetas de crédito y departamentales de una institución a otro banco es para pagar menos intereses o reducir los plazos de pago. A continuación te explicamos cómo funciona este servicio y qué requisitos necesitas. ¡Sigue leyendo!

¿Qué es la transferencia de saldo?

Transferir tu saldo es ‘mover’ la deuda de tu tarjeta de crédito o departamental de un banco a otro que te ofrezca una tasa de interés más baja. Así reduces el costo de la deuda o el tiempo restante para pagarla.

¿Para qué sirve transferir la deuda de una tarjeta de crédito?

Cambiar tu deuda de un banco a otro te sirve para tres objetivos:

#1 Bajar los intereses de tu crédito

Los bancos que tienen este servicio frecen tasas de interés fijas desde 7.5% hasta 24%. Estas tasas son bajas, comparadas con la tasa efectiva promedio de 2015: de 23% y 30% para clientes totaleros y no totaleros, respectivamente, de acuerdo con el Banco de México.

TIP: Usa la calculadora de HSBC para saber cuánto menos podrías pagar por tu deuda.

#2 Reducir los plazos de pago

Otra de las ventajas de la transferencia de deuda es que, en algunos casos, reduces los plazos de pago; es decir, terminas de pagar tu crédito antes de lo planeado y con un costo menor.

#3 Consolidar tus deudas

El tercer objetivo de la transferencia es consolidar las deudas.

Esto significa “unir” todos los saldos pendientes de tarjetas de crédito y departamentales en un solo plástico, para tener una sola fecha de corte y pago, y bajar los intereses de tus deudas en total.

¿Cuáles son los requisitos para transferir la deuda de un banco a otro?

El requisito más importante para acceder a este servicio es que tengas un excelente historial crediticio y estés al corriente con tus pagos en las tarjetas cuyo saldo desees transferir.

Además, necesitas que la nueva institución bancaria te apruebe la tarjeta de crédito; luego de que la recibas, debes notificar al banco que quieres transferir tu deuda; entregas datos y ellos hacen el trámite.

Como no es 100% seguro que te aprueben la transferencia, te recomendamos preguntar primero al banco si tienes posibilidades; si no, tendrás otra tarjeta de crédito que probablemente no necesitas.

¿Qué bancos tienen el servicio de transferencia de saldo?

Al menos 5 bancos mexicanos tienen el servicio de transferencia de saldo, incluidos HSBC, Santander, Scotiabank, Banorte y Banregio.

¡No pagues de más por tu crédito! Compara y ahorra intereses.

 

¿Por qué ciertas deudas no te mandan a buró de crédito?

Al escuchar el término buró de crédito, quizá pienses en personas morosas o boletinadas, a quienes les negaron un crédito, pero esto no es así. Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el buró de crédito es una empresa privada, que reciben información de quienes otorgan tarjetas de crédito y préstamos; para transformar esa información en historiales crediticios, lo anterior con la finalidad de administrar el riesgo de los propios otorgantes de créditos. Y no siempre es malo aparecer en la lista. Sigue leyendo.

¿Es malo estar en el buró de crédito?

El buró de crédito no es bueno o malo, solo muestra nuestro comportamiento crediticio de los últimos 6 años y sirve como referencia a las instituciones. ¿Porque de los últimos 6 años? Porque después de este periodo los registros del buró de crédito se eliminan.

Por lo general, los bancos, las financieras, las tiendas departamentales y otras empresas comerciales en (como Coppel, Telcel, Telmex) tienen convenios con buró de crédito, de modo que si has tenido un crédito con alguna de ellas, tu nombre aparece en la lista y eso no es necesariamente malo, sino un simple reporte.

Lo negativo es que aparezcas en el reporte como un mal pagador, eso no depende de las empresas prestamistas, sino de qué tan puntual y responsable has sido para cumplir con tus pagos.

¿Cómo conocer realmente tu historial crediticio?

En México existen 2 entidades que evalúan el historial crediticio de los mexicanos, el buró de crédito y el círculo de crédito, ambas recopilan información acerca del comportamiento de pago de los usuarios, tanto de tarjetas de crédito como de préstamos y otros créditos en general. Estas instituciones otorgan un reporte gratis al año para los usuarios que desean conocer su score o estatus. Este reporte se puede solicitar a través de la página web de la institución (http://www.burodecredito.com.mx/reporte-info.html), así como vía telefónica al teléfono 54494954 ó 01 800 640 7920.

No todas las deudas se reportan en buró de crédito

Algunos ejemplos de préstamos que no van a buró de crédito son:

  • Un préstamo concedido directamente en tu trabajo, el comportamiento crediticio de ese préstamo no va a buró de crédito, ya que es probable que tu trabajo no funja como una institución crediticia con convenio en el buró de crédito.
  • Préstamo en una casa de empeño, este préstamo no irá al historial de buró de crédito ya que no es un préstamo de una institución de crédito, los préstamos prendarios se manejan de forma diferente.
  • Préstamos con familiares: Las personas físicas no tiene convenios con el buró de crédito, así que de ninguna manera esto se vería reflejado en tu historial de buró de crédito.

De manera general si se adquiere una deuda con una institución que no esté en convenio con buró de crédito esta deuda no se reportará.

Cuida tu historia crediticio

El buró de crédito es una institución de información privada, no niega ni autoriza créditos, es importante mantenernos informados sobre el comportamiento de nuestro buró de crédito así como saber que deudas si se reflejan y cuáles no.

Es conveniente revisar cada cierto tiempo nuestro buró de crédito, una vez al año puedes consultar de manera gratuita un reporte donde se refleja tu comportamiento crediticio, esto es importante para hacer aclaraciones en caso de que encuentres un comportamiento crediticio.

 

Me llaman para cobrar una deuda ajena: ¿qué hago?

La facilidad con la que se otorgan algunos préstamos o con que se preuatorizan las tarjetas de crédito, dejando solo algún bien en garantía y sin pedir antecedentes o demasiados documentos ha hecho que sea más sencillo dar datos falsos o incorrectos. También pasa que las instituciones de crédito no tienen forma de saber cuando sus clientes cambian de domicilio o dejan de usar el número telefónico que proporcionaron.

Seguramente conoces o has vivido alguna historia terrorífica de alguien que vive el acoso de despachos de cobranza por una deuda que era de alguien más.

Pero ante esta situación puedes protegerte. Aquí te decimos cómo.

¿Qué hacer si me llaman para cobrar una deuda que no es mía?

Si te buscan en tu domicilio o tu teléfono para cobrarte la deuda de otra persona, lo primero es tener los datos del deudor, así que cuando recibas notificaciones por escrito o por llamada telefónica, toma nota de lo siguiente:

  • Nombre del supuesto deudor
  • Nombre del acreedor, es decir, la institución bancaria o tienda departamental que está haciendo el cobro. Además, pregunta si la deuda sigue perteneciendo al acreedor original o ya es de un despacho de cobranza
  • Monto de la deuda
  • Datos completos del despacho de cobranza, como nombre o razón social, domicilio registrado y nombre completo del ejecutivo que te está cobrando.

Lo anterior te permitirá tener todos los elementos necesarios en caso de que debas iniciar una acción legal.

Presenta formalmente una solicitud de cancelación de datos ante la empresa que tiene la deuda y el despacho de cobranza con la siguiente información:

  • Nombre del titular y datos de contactos
  • Copia de tu identificación
  • Descripción de los datos sobre los datos personales de los que se busca ejercer el derecho de cancelación, como el teléfono al que llaman o la dirección a la que llegan las notificaciones
  • Guarda el acuse de recibo cuando entregues la solicitud

Una vez hecho esto, deberás recibir una respuesta en los siguientes 20 días. Si no es así, o si la respuesta es insatisfactoria; o bien, si 15 días después de aceptar cancelar tus datos sigues recibiendo llamadas o notificaciones equivocadas, puedes iniciar ante el IFAI un Procedimiento de Protección de Derechos llenando el formato correspondiente. Además puedes presentar una queja ante la la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef ) por malas prácticas de cobranza.

Además, tienes derecho a no ser molestado por los bancos

Es tu derecho no recibir ofertas de bancos y demás instituciones financieras si no quieres. Entonces, ¿que debes hacer para frenar el bombardeo de llamadas? Date de alta en el Registro Público de Usuarios (REUS). El REUS es una base de datos que contiene información personal de los usuarios del sistema financiero mexicano que no desean ser molestados con publicidad y promociones por parte de las instituciones financieras en sus prácticas de mercadotecnia.

Se trata de un servicio gratuito, respaldado por el Artículo 8 de la Ley de Protección y Defensa al Usuario de Servicios Financieros de la Condusef.

¿Cómo inscribirse en el Registro Público de Usuarios que no recibir llamadas de bancos?

Cualquier persona puede inscribirse gratuitamente en el REUS, para que la Condusef añada sus datos a una lista de quienes no desean recibir más llamadas de los bancos. Las instituciones financieras reciben esas bases y así se asegura, por un tiempo, que el cliente no será molestado ni por correo electrónico, ni por teléfono.

La inscripción se hace vía telefónica en el Centro de Atención Telefónica de la Condusef (01 800 999 80 80) o en forma presencial, con una identificación oficial en Insurgentes Sur 762, Colonia del Valle, Delegacion Benito Juarez C.P. 03100 Ciudad de México; o bien en el portal del REUS,

Recuerda que lo más importante para hacer valer tus derechos es realizar los trámites correspondientes. Infórmate y protege tus datos personales.

No puedo pagar mi tarjeta de crédito: ¿Me puedo declarar insolvente?

No. Si eres una persona física, no puedes declararte insolvente por una deuda de tarjeta de crédito.

Declararse insolvente implica que tienes que demostrarlo legalmente, como ocurre con un proceso previo al embargo. En nuestro país, este proceso existe solo para personas morales (empresas). Al declararse “insolvente” o en bancarrota, se procede a analizar todo el antecedente e historial financiero de cada caso, esto para evitar que las personas morales se declaren insolventes sin estarlo, o se nieguen a renegociar sus adeudos, aunque tengan los recursos necesarios para pagarlos.

Se llama “concurso mercantil” al proceso jurídico mediante el cual una empresa que no tiene para cubrir al menos el 80% de sus obligaciones financieras vencidas puede hacer frente a una situación de crisis.

Un juez es el encargado de declarar que se aprueba la insolvencia, y ordenar si se aprueban o no los embargos que se pudieran generar. Esto no implica necesariamente que la empresa cierre sus operaciones, ya que por ley, se intentará salvar de alguna forma la empresa y antes de cerrarla definitivamente el Instituto Federal de Especialistas en Concursos Mercantiles (IFECOM) enviará un visitador para hacer las investigaciones correspondientes y determinar el estado económico real de la empresa.

El Código Civil Federal, en su artículo 2966, también da facultades a las personas físicas a declararse en quiebra aún cuando no realicen actividades comerciales, “con el beneficio de detener el crecimiento de sus pasivos por intereses devengados”. No obstante, declararse en bancarrota generalmente no es la opción más recomendable.

¿Por qué declararme insolvente?

Al declararte insolvente puedes obtener ayuda para renegociar las deudas, e incluso solicitar ciertas facilidades, como por ejemplo mayores plazos.

Hay que tener presente que, también deberá mediar un acuerdo entre todos los acreedores para llegar a un acuerdo que permita al endeudado salir de la insolvencia, y al resto, recuperar una parcialidad o el total de lo que se les debe.

¿Por qué NO es recomendable declararse insolvente?

El procedimiento de la declaración de bancarrota, que en México se denomina “concurso de acreedores”, puede realizarse voluntariamente ante un juez de distrito.

Sin embargo, al solicitar este procedimiento, según el propio Código Civil, el deudor “queda incapacitado por la ley para administrar sus bienes, pasando estos a manos de un síndico designado por el juzgado”; es decir, un tercero (administrador) designado por el juez será el encargado de hacer la lista de acreedores y cuánto debe pagarse a cada uno; por lo que se anulan las negociaciones individuales, obviamente está prohibido también cambiar las propiedades a nombre de familiares, por ejemplo, para intentar “salvarlas” de la fiscalización.

Es decir, al declararse insolvente, el deudor debe contratar (y pagar) un abogado, además acceder a que se haga un inventario de todos los bienes, mismos que podrían ser sujeto a embargo.

Además, la insolvencia también quedará registrada en el buró de crédito pues “no se cancela la deuda”, sino que se trata de una decisión unitaleral resuelta mediante un juicio; lo que puede imposibilitar a la persona de ser susceptible a nuevos créditos.

Por otra parte, para las empresas interesadas en recibir algún apoyo y/o financiamiento como los que otorga  Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), uno de los requisitos es que no se encuentre en los siguientes estados legales:

  • Estado de insolvencia
  • Quiebra
  • Concurso mercantil
  • Suspensión de pagos

Peor aún, al decretar estado de quiebra, se pierde la posibilidad de recuperar la empresa y los pagos pendientes que quedaron por realizarse. Es por ello que se dice que ni el deudor ni acreedor ganan en una declaración de quiebra.

¿Cómo evitar las llamadas de cobranza?

Desde la Reforma Financiera que entró en vigor en enero de 2015, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) puso al servicio de los tarjetahabientes, deudores y público en general el Registro de Despachos de Cobranza, mejor conocido como Redeco, una alternativa para evitar el acoso de los cobradores de las deudas y bancos.

¿Qué es el Redeco?

El Registro de Despachos de Cobranza (Redeco) es un sistema que contiene la información de los despachos de cobranza y permite a los deudores presentar quejas cuando estos realicen prácticas abusivas o acoso.

Este registro te sirve de varias maneras:

  • Seguridad. Puedes averiguar con cuáles despachos de cobranza trabaja cada Entidad Financiera, esto con el fin de tener mayor certidumbre como usuario o deudor.
  • Información confiable.  Tienes acceso a toda la información de los despachos, como denominación o razón social, el nombre de las personas encargadas de hacer las gestiones de cobro, el domicilio, los teléfonos que deben ser utilizados para realizar sus prácticas, su correo electrónico, etc.
  • Atención. Puedes presentar una queja en contra de las entidades financieras y sus despachos de cobranza, y recibir por el mismo medio una respuesta.

¿Qué es el acoso de los despachos de cobranza?

Los despachos de cobranza tienen prohibido llevar a cabo ciertas prácticas de engaño y acoso para “incentivar” a los deudores a pagar. Estas acciones prohibidas son:

  • Utilizar nombres que se asemejen a las instituciones públicas.
  • Usar números telefónicos que aparezcan en el identificador de llamadas como “oculto” o “privado”. Además de emplear números diferentes a los que tienen registrados ante el Redeco.
  • Amenazar, ofender e intimidar al deudor, a sus familiares e incluso a sus compañeros de trabajo.
  • Realizar gestiones de cobranza a terceros como las referencias personales o los beneficiarios; con excepción de los avales.
  • Enviar documentos que aparenten ser escritos judiciales u ostentarse como representantes de algún órgano jurisdiccional o autoridad.
  • Hacer anuncios que hagan del conocimiento público la negativa del pago.
  • Realizar gestión de cobro, negociación o reestructuración con menores de edad o adultos mayores.

Si has sido víctima de alguna de estas malas prácticas no dudes en acudir al REDECO, recuerda que el fallar en tus pagos, no te convierte en un delincuente.

¿Cómo deben actuar los despachos de cobranza?

Además de estas prohibiciones, los despachos de cobranza tienen obligaciones para hacer su labor de manera correcta:

  • En cuanto te contacten, ya sea por escrito o telefónicamente deben decirte:

– Nombre, denominación o razón social, así como el nombre de la persona que hará la cobranza.

– Domicilio, teléfono y nombre de los responsables de la cobranza.

– La entidad financiera que te prestó el dinero o que te dio el crédito.

– El contrato o la operación por la cual tienes una deuda

– Cuánto debes y cuándo fue calculada la deuda

– Cuáles son las condiciones para liquidar tu deuda

– El domicilio, el email y el número telefónico de la unidad administrativa del banco o financiera que recibirá las quejas por malas prácticas de cobranza

– Deben indicarte que los pagos solo podrán realizarse en el banco o la entidad financiera que te dio el crédito, préstamo o financiamiento

  • Además, deben hablarte de manera respetuosa y educada
  • Solo pueden hablarte entre las 07:00 y las 22:00
  • Deben documentar por escrito cualquier acuerdo de pago, negociación o restructuración de la deuda, así como los términos y condiciones del mismo, entre otra información detallada.
  • Entregar a la Entidad Financiera los documentos que contengan estos acuerdo
  • Tratar los datos personales de conformidad con la normativa aplicable en la materia

¿Cómo denunciar acoso telefónico de los despachos de cobranza?

Si has recibido llamadas ofensivas y amenazadoras por parte de alguna firma o departamento de cobranza, es momento de que te acerques al Redeco y presentes una queja a través de este formulario.

 

¿Cómo cobrar el dinero que presté y no me quieren pagar?

Por algo existe el dicho: “presta solo la cantidad de dinero que puedes darte el lujo de perder”. Prestar dinero suele ser una buena acción que se vuelve una situación penosa; sobre todo si se trata de cobrar dinero prestado a un amigo o personas cercanas; es por ello que debes tener claro a quién prestarle y a quién no.

Cuando prestas dinero a tus amigos o familiares, es probable que nunca te lo regresen o se tarden mucho tiempo en hacerlo, quizá por exceso de confianza o simplemente porque lo olvidan.

La verdad es que cobrarles no tendría porqué ser una situación incómoda. Así como ellos tuvieron la confianza de pedirte prestado, con un diálogo sentimentalista y exponiendo sus necesidades, entonces tú no debes sentirte mal al pedir de vuelta tu dinero. A menos que no te importe si pagan o no.

Si quieres recuperar tu dinero sin herir susceptibilidades, ¡aquí te damos 10 consejos para cobrar!

#1 Haz un recordatorio

Aunque no lo creas, todas las personas tienen mil cosas en mente y si la cantidad que te deben es muy baja, seguro no está entre sus prioridades. Ayúdales a hacer memoria. Puedes recordar le tu pago, mandándole un mensajito. Es importante que escribas con un tono amigable, usa frases ocasionales como: “Hola, oye, ¿de casualidad ya tienes el dinero que te presté el mes pasado?”, o si quedaron de depositarte en una tarjeta de crédito: “Hola, oye mi tarjeta ha estado fallando, ¿no tuviste problemas para hacer el depósito?”.

#2 Da flexibilidad PERO define un plazo

Lo más conveniente podría ser acordar un plazo, fecha exacta o el tiempo en que se va a diferir el pago. Actuar como si fueras un prestamista, pero sin cobrar los intereses. El punto es tener una fecha de pago definida para poder ir por tu dinero, o recordar este plazo a la persona sin ningún problema.

# 3 Busquen otra alternativa para recuperar el dinero

Una razón por la que no pagan es porque realmente no tienen dinero. Ante esta situación, plantea la opción de saldar la cuenta en pequeños pagos o con alguna otra alternativa tipo “empeño”. En un caso crítico, piensa qué es mejor: perder un amigo, quedarte sin dinero o que te paguen en 6 meses. La decisión es tuya.

#4 Pregunta directamente si lograron resolver su necesidad

Si te pidieron dinero prestado, seguro te dijeron para qué lo usarían. Un buena forma para pedirlo de vuelta es preguntar: “¿pudiste comprar lo que necesitabas?, ¿pudiste pagar tu deuda?, ¿si te alcanzó el dinero?”.

La pregunta es sincera y directa, y dependerá del propósito del préstamo que te solicitaron. Quizá no recuperes tu dinero inmediatamente después de preguntar, pero al menos le recordarás su deuda y le harás saber que estás al pendiente de la situación en general.

#5 Explica tu sentir o inquietud

Puedes llegarle a tu deudor por el lado “sentimental”, diciéndole lo mal e incómodo que es tener qué cobrarle. También puedes decirle que estás necesitando dinero, o de plano lo decepcionado que te sientes ante su falta de compromiso.

Si es tu amigo o familiar seguramente lo conoces y sabes cómo llegarle al sentimiento. Es probable que si te está aplazando el pago a su conveniencia, logres hacerlo sentir mal y eso lo motive a pagarte más rápido.

Y si de plano no quieren pagar…

#6 Trata con terceros

Si de verdad no te animas a cobrarle directamente tú, opta por pedirle a alguna persona o amigo en común que interceda por ti. Explícale la situación a detalle, pregunta si acepta ser intermediario sin compromiso, ya que su misión podría no ser cobrarle tal cual, sino comentarle al deudor que tú estás necesitando dinero en estos momentos.

Si eliges esta opción, ten cuidado de escoger bien a la persona, alguien que entienda tu situación y no empeore el retraso, diciendo que tú lo mandaste.

#7 Cóbrate, ¡que la cuenta no vaya por tu cuenta!

Si de plano no te quieren pagar, implemente un “plan B”. Esto funciona si la cantidad no va más allá de 300 pesos. Quédate de ver con esa persona para comer, pide un platillo que cueste lo mismo que lo que te debe; en cuanto llegue la cuenta y la vayan a dividir, recuérdale que tiene un saldo pendiente.

Aplica el remedio: “si quieres tú paga, y quedamos a mano con la otra deuda”. Quizá pierdas algunos pesos, pero de eso a nada, al menos disfrutaste una buena comida. Este método también aplica en cualquier salida en la que sepas que la otra persona puede gastar el dinero que se está negando a pagarte.

#8 Vuélvete “consejero en finanzas”

Si te interesa conservar la relación y ves que sus respuestas para aplazar el pago son: “¡No tengo dinero ahora! ¡Tengo muchos gastos! ¡Juro que te pago la próxima semana!” Entonces trata de tener un encuentro con el deudor y darle algunos consejos financieros.

Aunque no seas el mejor experto financiero, puedes incentivarlo a no acumular deudas. Explícale la importancia de administrar mejor el dinero y de suprimir algunos innecesarios gastos como el café diario por la mañana, el “gym al que nunca va”, y todos los gastos fijos que no use en el mes, de esta forma puede tener más dinero para liquidar sus deudas, no perder amistades y tener unas finanzas sanas.

#9 Elige: la amistad o el dinero

Si ya intentaste prácticamente todo y no ves que tu dinero vaya regresar, reconsidera perdonar la deuda si te importa más la amistad; pero nunca vuelvas a prestarle dinero a esa persona o ninguna alguna otra. Aprende de tus experiencias.

En contra parte, si la amistad ya esta muy dañada por esta situación, no dudes en recuperar tu dinero a toda costa, aunque quizá debas acercarte a medidas legales que implican más tiempo y dinero.

Pon en una balanza qué es más importante para ti, y no te sientas mal por decidir una opción, no te desgastes ni pierdas más.

#10 Recapacita antes de prestar dinero

Ten claro que en ninguna de las situaciones anteriores estas exagerando al cobrar tu dinero. Si sabes que esa persona se encuentra en una muy mala racha o en situación demasiado grave tal vez podrías considerar hacer una excepción, pero necesitas valorar cada caso. Usa el consejo que más se adapte a tu situación y como dice el dicho, “cuentas claras, amistades largas”.

Qué es la “quita” de un crédito y por qué no te conviene

Sacar un crédito para lo que sea es un asunto serio. Antes de tramitarlo, asegúrate de que tienes forma de cumplir con los pagos hasta liquidar lo que te prestaron, incluso si se te cruzara una eventualidad.

Si ya hiciste casi de todo y aún no puedes pagar tu deuda, toma las riendas y no esperes a que todo tu mundo colapse. Quizá has escuchado que una opción es esperar a que te ofrezcan una “quita”, pero esto no siempre te conviene. ¡Te explicamos por qué!

¿Qué es la quita de un crédito?

La “quita” es un convenio entre el prestamista (banco, financiera, etc.) y quien lo recibe, a través del cual el deudor se compromete a pagar un porcentaje de su deuda y el acreedor, a renunciar sobre el resto del capital que prestó.

Esto significa que la institución financiera buscará salvar algo de lo que le debes, ofreciéndote un descuento que podría ir desde el 30 hasta el 80% del total de tu deuda. Además, podrás pagarlo en uno o hasta tres pagos de acuerdo con tus posibilidades y a la negociación que hayas llegado con la institución financiera.

De toda la deuda que tenías pagarás sólo una mínima parte… ¡suena muy interesante!

¿Por qué no es conveniente aceptar una quita?

El hecho de que te “quiten” la mayor parte de una deuda es una salida muy atractiva en el momento, pero será un grave problema a futuro. Los caminos de la “quita” no son lo que esperabas, ni lo que creías, ni lo que imaginabas…

Para llegar al momento en el que te ofrecen una “quita”, ya debiste enfrentar varios meses de hostigamiento y presión por parte de los cobradores. Además, tu estatus crediticio estará en suspensión provisional de pagos.

También debes saber que no has “resuelto” tu deuda por arte de magia. Aunque arreglaste “el problema”, a cambio, tu nombre ha quedado empantanado en el buró de crédito durante los próximos 6 años.

La institución financiera que te otorgó el descuento en la deuda, también dejará una mala nota en tu historial crediticio, donde advertirá que pagaste, pero de forma incompleta; es decir, quedarás “marcado” como un sujeto que no es viable para que le den financiamiento.

Desventajas de negociar una quita para tu crédito

Si quedas exento de una deuda por el método de la “quita”, hay consecuencias que deberás asumir; por ejemplo, en los siguientes años, olvídate de que te puedan otorgar un crédito hipotecario, automotriz o de cualquier otro tipo.

Muchas personas que han sido marcadas años atrás por una quita comentan que ahora tienen buenos ingresos, pero que aún así siguen sin ser confiables para el sistema financiero. Ya nadie cree en ellos.

Otro factor que debes tomar en cuenta al elegir la “quita”, es que, si no tienes otro crédito al corriente, cuando se borre tu deuda del buró (después de 6 años), tu puntaje crediticio podría seguir igual. 

Evalúa otra opción de pago

Si en el futuro te interesa tramitar una tarjeta de crédito o un financiamiento para comprar una casa o un auto, te recomendamos no esperar a la quita y mejor acercarte a tu banco para negociar una reestructuración de tu deuda. Podrían ofrecerte pagar en mensualidades pequeñas (manejables) pero a un muy largo plazo; la ventaja es que este método de pago te permitirá sacar la cabeza del agua y respirar.

Además, si terminas de pagar todo (aunque te tardes más), tu historial crediticio se mantendrá limpio. En tu historial podría haber una observación que diga que pagaste el 100% de tu deuda en un plazo mayor, pero que sí pagaste el total.

La “quita” no es la mejor solución, pero si tus problemas financieros son MUY GRAVES, y no te permiten ni siquiera hacer los pagos mínimos de una reestructuración, adelante, tómala. También puedes considerar renegociar las deudas de varias tarjetas a través de una tarjeta de crédito con una tasa más baja (también conocidas como tarjetas de transferencia), en caso de que tu deuda esté vigente.

Pero no olvides: antes de adquirir nuevos compromisos conoce cuáles son tus posibilidades de pago reales, esto te ayudará a no caer nuevamente en incumplimiento.

3 deudas que no afectan tu historial en el buró de crédito

Un historial crediticio es como la radiografía que usan los médicos para hacer tu diagnóstico. Claro que, en el caso del crédito, se trata de un reporte que les informa a las empresas u organizaciones cómo se encuentra tu “salud” financiera.

Todas las personas con una tarjeta de crédito o algún otro producto financiero o crediticio, tienen un reporte en el cual se registra su comportamiento como buenos (o malos) pagadores. No todas las deudas afectan tu historial: ciertas multas, adeudos personales y egresos de las cuentas de ahorro son algunos ejemplos.

En un sentido práctico, el buró de crédito sirve para evitar el sobreendeudamiento, ya que advierte a las empresas qué personas podrían no tener capacidad de pago y a quienes darles más crédito significa hacerles daño en lugar de un bien.

 ¿Todas mis deudas son reportadas como “mal historial crediticio”?

Como hemos dicho, el reporte de crédito refleja todo tu comportamiento como pagador de una deuda, no obstante hay algunas que no se “reportan” ni reflejan directamente en el buró de crédito, ya sea porque no implican un registro formal, o porque pertenecen a otros ámbitos de cobro.

Aquí hay 4 tipos de deudas que no afectan tu historial crediticio

#1 Multas de tránsito

OJO: No pasa lo mismo con los impuestos de Hacienda, cuyos pagos, de ser ignorados, sí pueden reportarse al Buró de Crédito. Por el contrario, las consecuencias de no pagar las multas de tránsito dependen de la política vehicular de cada estado donde la infracción se haya cometido, aunque generalmente, la penalidad es pagar montos mayores, el impedimento de poder realizar la verificación del auto e incluso no pagar una multa vehicular puede ocasionar embargo de bienes.

#2 Dudas a parientes, tandas, amistades

Ya que son transacciones que se realizan de manera personal, y muchas veces de manera informal (sin registros o comprobantes) no tienen por qué ser reportadas a las instituciones de riesgo, como el buró de crédito. OJO: Tampoco hay garantías de que te paguen o de que puedas reclamar en caso de un problema. Una deuda de este tipo se puede complicar de otra forma, y no pagarla te puede hacer blanco de una demanda civil entre particulares, en el peor de los casos; además, por supuesto de problemas personas irreconciliables con las personas a quienes les debes (o te quedaron debiendo).

#3 Disminuir (o no tener) cuenta de ahorros

Dado que el buró de crédito reporta comportamiento de pago, no se lleva a cabo un registro puntual del dinero que entra y sale de tus cuentas o de ahorro o de tu tarjeta de débito. Si bien esta información sí está disponible para ser consultada, el hecho de hacer modificaciones en ellas; o incluso de no tener (cuenta de ahorro ni tarjeta de débito) no implica una mala nota en tu reporte crediticio. Disminuir tus saldos en una cuenta de ahorro generalmente no causa ninguna penalidad, a excepción que estés en un banco que te pida mantener un saldo mínimo para otorgarte ciertos beneficios. Recuerda, lo más importante para este historial es cumplir en tiempo y forma con todos los compromisos de pago que adquieras, ya sea con bancos, empresas de telefonía celular o tiendas departamentales.

¿Cuánto cuesta consultar mi reporte de buró de crédito?

Dice la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) que:

Todas las personas tienen derecho a solicitar un Reporte de Crédito Especial sin costo una vez cada doce meses, siempre que éste sea solicitado directamente a las sociedades de información crediticia y la entrega sea a través de correo electrónico o directamente en las Oficinas de Atención a Clientes.

Cuando acudes a solicitar un crédito, la empresa, tienda, banco, etc, pueden pedirte entre los requisitos, tu permiso para obtener tu historial crediticio (Reporte de Crédito Especial).

Ya sea para cumplir con ese trámite o por precaución y curiosidad, tú puedes acceder a tu historial crediticio a través de dos grandes empresas: Buró de Crédito o Círculo de Crédito; ambas son las instituciones autorizadas para otorgarte este registro, que es el mismo y es personal.

Revisa los precios que ambas instituciones cobran por emitir el Reporte de Crédito Especial y no te dejes sorprender por cientos de sitios de internet y despachos que ofrecen el servicio de consulta a precios mucho más elevados:

costos reporte buró de crédito

Fuente: Condusef

La Condusef recomienda tener en cuenta que:

  • Solo tú puedes autorizar que tu historial crediticio sea consultado por terceros y para ello debes dar tu firma y validación.
  • Si cuidas y mejoras tu historial crediticio, tendrás acceso a diferentes créditos y a mejores condiciones de pago.
  • No es común, pero sí pueden existir errores en la información de tu Reporte. Puedes hacer las aclaraciones y quejas correspondientes en: www.burodecredito.com.mx y www.circulodecredito.com.mx
  • O bien, solicitar aclaraciones al 01 800 999 80 80 desde todo el país o en el portal de Condusef.

¿Te pueden meter a la cárcel por no pagar una deuda de tarjeta?

De entrada debes saber que no, NO TE PUEDEN METER A LA CÁRCEL POR TENER DEUDAS CON EL BANCO.

En México, muchas personas viven atormentadas pensando que en cualquier momento pueden ir a la cárcel por no pagar su deuda de la tarjeta de crédito al banco; incluso, algunos despachos de cobranza utilizan esta amenaza para que la gente pague, pero no es legal.

¿Qué pasa si dejas de pagar tu deuda?

Dejar de pagar no es el propósito con el que sacamos un crédito, así que el endeudamiento empieza generalmente por una causa de fuerza mayor como enfermedad, quiebra, desempleo o mala administración del dinero, al dejar de pagar se van acumulando intereses y se afecta tu historial crediticio. El sobreendeudamiento significa que una persona o una familia tienen que pagar deudas que superan su capacidad de pago.

El último párrafo del artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece que: “nadie puede ser aprisionado por deudas de carácter puramente civil”; es decir, deudas de tarjetas de crédito, créditos personales, hipotecarios, entre otros.

No pagar una deuda civil o mercantil, por ejemplo, la de un préstamo bancario puede ser es motivo de una demanda civil o mercantil pero no de una denuncia penal.

Deberle al banco no te convierte en un delincuente

“Si no me pagas ahora mismo te voy a demandar por fraude”, “Voy a denunciarte ante el Ministerio Público y te van a meter a la cárcel”, “No volverás a ver a tus hijos”. Son algunas de las frases que usan los despachos de cobranza para intimidar a los deudores, mediante llamadas insistentes en la madrugada y de visitas hostigadoras.

Por eso crees que podrías ir a la cárcel, pero claro que no, solo necesitas informarte. Debido a las malas tácticas que han adoptado algunas empresas de cobranza, se creó un Código de Ética, al cual deben apegarse los bancos que integran la Asociación de Bancos de México (ABM) y cualquier otra empresa que realice dicha actividad.

Los bancos que forman parte de la ABM y que están comprometidos a respetar dicho código en el que establece que no usarán insultos ni amenazas al cobrar una deuda son: American Express, Banco del Bajío, JP Morgan, Bank of America, ING, AFIRME, BANORTE, MUFG, IXE, Banca Mifel, BanCoppel, Grupo Financiero MONEX, BANSI, Prudential, Scotiabank, Compartamos Banco,Credit Suisse, BanRegio, BARCLAYS, BNY MELLON, Bf Banco fácil, Banco Ahorro Famsa, BBVA Bancomer, Banco amigo, INBURSA, Santander, CI Banco, UBS, Deutsche Bank, Bx+, Banco Interacciones, MI BANCO, BANCO AZTECA, invexBanco, Banco Walmart, HSBC, Volkswagen Bank.

De la misma manera, los bancos que contraten el servicio de empresas de cobranza, deben asegurarse que éstas se apeguen a los mismos principios de ética.

¿Cuándo sí hay delito por no pagar una deuda?

No pagar se vuelve una delito penal cuando existe un “delito patrimonial”, y la principal característica es que hay dolo o culpa de la persona, entre otros elementos.

Los ejemplos más clásicos son los casos de emisión de cheques ligados a una cuentas bancarias canceladas o inexistentes, o bien los casos de fraude, en los que se nota claramente que nunca hubo intención de pagar la deuda.

Según el artículo 386 del Código Penal Federal: comete el delito de fraude quien engañando a uno o aprovechándose del error en que éste se halla, se hace ilícitamente de alguna cosa o alcanza un lucro indebido.

Aquí se excluye a los deudores o pagadores que firman un pagaré y eventualmente no tienen dinero disponible para liquidarlo. En este caso tampoco hay delito penal qué imputar, como hemos dicho, la principal razón para aplicar un castigo penal como la prisión es que se compruebe el dolo, la mala intención o la intención evidente de no querer pagar.

Infórmate de qué pueden hacer al cobrarte

Existe un Código de Ética para las compañías de cobranza, avalado también por la  Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF). Allí se especifican los derechos que tienes como “deudor”.

¿Qué hacer si envían mi deuda a un despacho de cobranza?

Si tienes una deuda muy atrasada, ¡cuidado! Además de que estás haciendo un mal historial crediticio, la compañía que te prestó puede pedir apoyo de un despacho de cobranza, con lo que empezará un ciclo molesto de llamadas de atención.

Si envían tu deuda a un despacho de cobranza, lo primero es verificarlo para luego negociar con tus nuevos acreedores. Te explicamos cómo.

¿Qué es y cómo funciona un despacho de cobranza?

Un despacho de cobranza, o despacho jurídico, es una agencia de abogados, contadores y/o administradores, que tiene la consigna de recuperar las deudas vencidas de miles de clientes. La cartera vencida se refiere a los endeudamientos de personas que solicitaron una tarjeta de crédito, un préstamo u otro tipo de crédito y, por algún motivo, no pudieron ponerse al corriente en sus pagos, convirtiéndose en clientes morosos.

Algunas veces, cuando la empresa que otorga el préstamo no puede recuperar su capital, solicita a despachos de cobranza, el cobro y recuperación de estas carteras vencidas; pues es su derecho hacerlo. También puede suceder que estas agencias de cobranza, compren las carteras vencidas por una cantidad mínima, y se vuelvan los “nuevos” dueños de la deuda a quienes, a partir de ese momento, deberíamos pagarles.

Cuando un despacho de cobranza persigue el pago, debes saber que tu deuda sigue vigente, solo que ahora deberás negociar con ellos, y muy probablemente tu deuda haya cambiado de dueño.

¿Cuándo y cómo pueden vender o traspasar mi deuda a un despacho de cobranza?

Hay dos grandes casos que puedes enfrentar con los despachos de cobranza. El primero, que un prestamista, por ejemplo un banco, llame a una agencia de cobranza para recuperar el dinero, pero el banco siga siendo el dueño de la deuda; y entonces, el despacho solo se dedica a cobrar y ser un intermediario para el banco.

El segundo escenario es que el prestamista, por ejemplo una tienda departamental traspase o venda la cartera vencida, pasados tres meses de retraso en los pagos convenidos. En este caso, las deudas “cambian de dueño” y hay que confirmar exactamente a quién le deberemos de pagar ahora.

Los nuevos acreedores pueden proponer negociaciones para mejorar tu historial, rebajar o saldar la deuda (quitas), pero la recomendación de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, Condusef es:

  1. Primero, verificar que efectivamente la deuda ya no es del banco o la empresa original, ya que si aún sigue siendo la deuda propiedad de ellos, y aceptamos un descuento en la deuda, corremos el riesgo de que el despacho de cobranza no informe debidamente los pagos y acuerdos; mientras la deuda aumenta.
  2. Para consultar si tu deuda cambió de “dueño”, revisa tu historial crediticio en buró de crédito, aquí.
  3. Dado que los despachos de cobranza no son entidades financieras oficialmente reguladas, lo ideal es rastrear los antecedentes de la empresa y si vas a negociar una rebaja en la deuda con ellos, hazlo frente a un concilidador o con la tutoría de expertos de Condusef.
  4. En teoría, después de 90 días de retraso en un pago, la deuda puede “solicitarse” mediante el apoyo de despachos de cobranza, si la institución prestamista así lo requiere.

¿Cómo afecta el traspaso de mi deuda a mi historial en el buró de crédito?

Hay que tomar en cuenta, que al no poder pagar un crédito, el retraso queda registrado en el buró de crédito. Si traspasan tu deuda a un despacho de cobranza, la nota en buró permanece intacta. Y aunque liquides la deuda mediante una negociación o una rebaja, aún aparece un estatus negativo, pues para cuestiones técnicas, la deuda no fue pagada en su totalidad.

Recuerda que NADIE puede modificar tu historial en el buró de crédito, ya que se solo se trata de un registro que plasma la capacidad de pago con la que realmente cuentas, los tiempos de atraso, o si definitivamente, no pagas.

El historial negativo afecta al momento de solicitar algún otro préstamo o crédito, ya que todas las instituciones, se basan primordialmente en él como referencia de nuestra capacidad de endeudamiento y de pago.

Recuerda, los despachos de cobranza o jurídicos, no figuran legalmente como instituciones regladas por la Condusef o la Profeco, y podrían sorprendernos con abusos. Procura tratar de liquidar la deuda y si llegas a convenios con ellos, asegúrate de que quedará constancia del compromiso, tanto con la institución original con la que adquiriste la deuda, como con el despacho.

Liquidar a tiempo nuestras deudas evita pagar intereses sobre intereses, y sobre todo,evita que nuestra deuda caiga en manos de terceros. Los despachos de cobranza pueden ser un gran dolor de cabeza con sus visitas inesperadas, llamadas no gratas, y sobre todo, la afectación a nuestra tranquilidad cotidiana.