No puedo pagar mi tarjeta de crédito: ¿Me puedo declarar insolvente?

No. Si eres una persona física, no puedes declararte insolvente por una deuda de tarjeta de crédito.

Declararse insolvente implica que tienes que demostrarlo legalmente, como ocurre con un proceso previo al embargo. En nuestro país, este proceso existe solo para personas morales (empresas). Al declararse “insolvente” o en bancarrota, se procede a analizar todo el antecedente e historial financiero de cada caso, esto para evitar que las personas morales se declaren insolventes sin estarlo, o se nieguen a renegociar sus adeudos, aunque tengan los recursos necesarios para pagarlos.

Se llama “concurso mercantil” al proceso jurídico mediante el cual una empresa que no tiene para cubrir al menos el 80% de sus obligaciones financieras vencidas puede hacer frente a una situación de crisis.

Un juez es el encargado de declarar que se aprueba la insolvencia, y ordenar si se aprueban o no los embargos que se pudieran generar. Esto no implica necesariamente que la empresa cierre sus operaciones, ya que por ley, se intentará salvar de alguna forma la empresa y antes de cerrarla definitivamente el Instituto Federal de Especialistas en Concursos Mercantiles (IFECOM) enviará un visitador para hacer las investigaciones correspondientes y determinar el estado económico real de la empresa.

El Código Civil Federal, en su artículo 2966, también da facultades a las personas físicas a declararse en quiebra aún cuando no realicen actividades comerciales, “con el beneficio de detener el crecimiento de sus pasivos por intereses devengados”. No obstante, declararse en bancarrota generalmente no es la opción más recomendable.

¿Por qué declararme insolvente?

Al declararte insolvente puedes obtener ayuda para renegociar las deudas, e incluso solicitar ciertas facilidades, como por ejemplo mayores plazos.

Hay que tener presente que, también deberá mediar un acuerdo entre todos los acreedores para llegar a un acuerdo que permita al endeudado salir de la insolvencia, y al resto, recuperar una parcialidad o el total de lo que se les debe.

¿Por qué NO es recomendable declararse insolvente?

El procedimiento de la declaración de bancarrota, que en México se denomina “concurso de acreedores”, puede realizarse voluntariamente ante un juez de distrito.

Sin embargo, al solicitar este procedimiento, según el propio Código Civil, el deudor “queda incapacitado por la ley para administrar sus bienes, pasando estos a manos de un síndico designado por el juzgado”; es decir, un tercero (administrador) designado por el juez será el encargado de hacer la lista de acreedores y cuánto debe pagarse a cada uno; por lo que se anulan las negociaciones individuales, obviamente está prohibido también cambiar las propiedades a nombre de familiares, por ejemplo, para intentar “salvarlas” de la fiscalización.

Es decir, al declararse insolvente, el deudor debe contratar (y pagar) un abogado, además acceder a que se haga un inventario de todos los bienes, mismos que podrían ser sujeto a embargo.

Además, la insolvencia también quedará registrada en el buró de crédito pues “no se cancela la deuda”, sino que se trata de una decisión unitaleral resuelta mediante un juicio; lo que puede imposibilitar a la persona de ser susceptible a nuevos créditos.

Por otra parte, para las empresas interesadas en recibir algún apoyo y/o financiamiento como los que otorga  Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), uno de los requisitos es que no se encuentre en los siguientes estados legales:

  • Estado de insolvencia
  • Quiebra
  • Concurso mercantil
  • Suspensión de pagos

Peor aún, al decretar estado de quiebra, se pierde la posibilidad de recuperar la empresa y los pagos pendientes que quedaron por realizarse. Es por ello que se dice que ni el deudor ni acreedor ganan en una declaración de quiebra.

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